Es importante prestar atención a la combustión de tu chimenea para que sea lo más favorable posible: en el caso de una combustión no completa, puede producirse ensuciamientos de la estufa o de la chimenea, tales como la formación de condensaciones del hollín. Os adjuntamos los poderes caloríficos de algunos combustibles como comparación:
| Combustibles |
Poder Calorífico (contenido en energía) por kilogramo |
| |
Kcal (kilocaloría) |
kJ (kilojulio) |
kWh (kilovatio hora) |
| Haya |
3450 |
14.400 |
4,0 |
| Roble |
3.66 |
15.100 |
4,2 |
| Arce |
3.550 |
14.800 |
4,1 |
| Abedul |
3.700 |
15.500 |
4,3 |
| Álamo |
3.550 |
14.800 |
4,1 |
| Pino |
3.800 |
15.800 |
4,4 |
| Abeto |
3.900 |
16.200 |
4,5 |
| Briquetas de lignito |
4.800 |
20.200 |
5,6 |
| Turba |
3.250 |
13.700 |
3,8 |
| Carbón |
7.400 |
31.000 |
8,6 |
| Gasóleo |
10.200 |
42.500 |
11,8 |
Para efectuar el cálculo una/o misma/o: 1kWh=860kcal=3.600kJ
Al encender por primera vez la estufa-hogar, deberá evitarse una producción de calor demasiado elevada. En primer lugar, deberá secarse la mampostería y las grasas y pinturas deberán evaporarse.
La leña es un combustible que puede regenerarse. El combustible ideal es la madera dura. El haya, el roble, el arce, el eucaliptus o la madera de nogal producen poca llama pero una buena brasa. Es necesario un tiempo de secado de la leña de hasta 2 años. Una madera totalmente seca se quemaría con demasiada rapidez.
Al quemar madera se contribuye considerablemente a la protección del medio ambiente, ya que la madera no tiene azufre. El encendido de la madera no presenta dificulta: los distintos leños se apilan flojos sobre materiales de fácil combustión (cartón, papel, virutas) y el fuego debe prenderse siempre desde abajo.